La clase invertida, una nueva manera de enseñar y de aprender

La educación vive un momento de encrucijada y de necesidad de cambios. El sistema educativo no ofrece los resultados esperados y se busca, por parte de las administraciones y, sobre todo, por parte de los propios docentes, alternativas que puedan ofrecer y garantizar mejores expectativas, un aprendizaje adaptado a un mundo cambiante e incierto y la satisfacción de los actores de ese maravilloso proceso de enseñanza y aprendizaje, fundamentalmente, de alumnado y docentes.

Ante la necesidad de ofrecer espacios educativos que desarrollen las competencias necesarias para el siglo XXI, queremos ofrecer, durante este curso escolar a los docentes, diferentes estrategias, recursos, ejemplos de buenas prácticas, que muchos docentes, compañeros nuestros, utilizan en sus aulas y donde prima, siempre, el aprendizaje activo por parte del alumnado, un aprendizaje situado, conectado a la vida, al corazón de nuestros alumnos y a sus emociones.

Ante esa necesidad de cambios, aparecen diferentes alternativas metodológicas que tienen, básicamente, estos objetivos:

  • Centrar el proceso de aprendizaje en el alumnado, dándole un mayor protagonismo.
  • Cambiar el rol docente, pasando a ser guía y orientador del aprendizaje del alumnado.
  • Aprovechar las oportunidades que la tecnología ofrece para implementar nuevas estrategias didácticas.
  • Aumentar la autonomía de aprendizaje del alumnado.
  • Fomentar una mayor personalización del aprendizaje.
  • Hacer del aprendizaje una experiencia memorable.

Hoy, en esta entrada vamos a hablar de una de ellas, de la clase invertida o flipped classroom.

Al principio, cuando me puse a investigar, aunque leí mucho, yo me quedaba con esto: “grabas un vídeo, lo ven en casa y en clase hacemos las tareas”.

No… la clase invertida no es eso.  Ahora por fin, lo he entendido perfectamente, después de organizar dos cursos sobre el Flipped Classroom con Manuel Jesús Fernández Naranjo, un profesor de ESO y Bachillerato que ha apostado, desde hace cuatro años, programar por proyectos y llevar el flipped classroom en 2º de Bachillerato en el área Historia de España.

La clase invertida es, ante todo, trabajar en el aula. Resolver dudas en el aula. Investigar en el aula. Cooperar con tus compañeros en el aula. Discutir en el aula. Debatir en aula. Exponer en el aula. Jugar en el aula. Crear en el aula. Resolver en el aula. Evaluar en el aula….es hacer, como bien decía Manuel, las tareas más difíciles en el aula… y lo que pueden hacer solos, como leer el tema, visualizar un vídeo, estudiar…lo hacen en casa.  Y en el aula hacemos lo complicado, las tareas, porque es en el aula donde el profesor les puede ayudar o sus mismos compañeros.

La clase invertida es individualizar la enseñanza. Cada alumno tiene ritmos distintos, y se respeta. El trabajo cooperativo permite que los alumnos puedan ayudarse entre sí. A la vez, se pueden estar realizando tareas diferentes dependiendo del trabajo que le toque hacer a cada grupo o a cada alumno de manera individual…pero al final todos llegan. Todos terminan el tema y todos adquieren los conocimientos y las destrezas para poder aplicar lo aprendido en su vida.

la-clase-invertidaEn este aprendizaje activo por parte de los alumnos no podemos obviar el uso de las nuevas tecnologías. Gammificar el aula, utilizar el móvil, tabletas, correos electrónicos,  redes sociales, apps, youtube…¿Estamos preparamos los docentes para este boom tecnológico? ¿Están preparadas las familias?….Los que sí están preparados son  nuestros alumnos. Ellos ya han nacido en este mundo digital. ¿Lo tenemos que obviar en la escuela? ¿Somos consciente el profesorado de nuestras carencias digitales en este mundo y en esta escuela ya tan digital? ¿Las familias enseñamos a nuestros hijos cómo y de qué manera pueden utilizar estas herramientas? Porque hay que tener control, hay que enseñarles…¿lo hacemos?

Lo que está claro es lo mucho que motiva a nuestros alumnos poder utilizar estas herramientas en clase. Gammificar el aula es dar vida al aula. Es dar diversión al aula. Es crear emoción en el aula. Y a estas alturas, todos sabemos los estudios que avalan la relación directa entre emoción y aprendizaje. Sobre este tema haré un día una entrada.

Hay experiencias de flipped classroom desde infantil, hasta niveles superiores. Todo, como siempre, ajustando los recursos a las edades en las que trabajamos.

 Podéis consultar esas experiencias en una de las mejores páginas, por lo menos a nivel europeo, sobre la clase invertida: http://www.theflippedclassroom.es/

En fin, que las cosas están cambiando y hay consciencia de que tenemos que hacer clases más participativas para poder enganchar a este alumnado…que todo lo tiene al alcance de sus manos….

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Para terminar, os dejo este divertido vídeo que han elaborado docentes que asistieron al curso de “La clase invertida” que se celebró en el CPR de Cáceres el 14 y 15 de octubre de 2016: Qué es el flipped classroom?

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